Colonia Roma. 111 años de historia y arquitectura.

Por Emilia Mallet y Victoria Mallet.

De notable arquitectura art nouveau, ecléctica o afrancesada, la Roma es uno de los barrios obligados por conocer en la Ciudad de México.

«La colonia Roma fue el espacio de la ilusión. El reducto urbanístico de una edad que inició cuando cambió el siglo, cuando se iniciaron las guerras y vino la Revolución.»

Esta colonia es, sin duda, un símbolo del Porfiriato, época en la que se pretendió embellecer la capital para colocarla al nivel de cualquier otra del mundo, con sus casas, edificios y construcciones afrancesadas, muy a la altura del nuevo siglo. Su innovador diseño incluía calles amplias, de 20 metros de ancho o más, bordeadas de grandes árboles, al estilo de los bulevares parisinos, de ahí avenidas como Álvaro Obregón, Orizaba y Veracruz, entre otras.

La otra cara de la ciudad, en tanto, estaba conformada por barrios pobres, cercanos al Centro, como Tepito y Candelaria, donde vivían familias enteras hacinadas en cuartos de viejas vecindades. La parte elegante de la ciudad estaba iluminada con faroles importados de Berlín y en ella comenzaban a circular los primeros automóviles. Entonces, las familias acomodadas asistían al teatro Nacional a admirar a Virginia Fábregas y a Luisa Tetrazzini. Eran miembros del Jockey Club y del Club Americano.

La colonia Roma se construyó en los terrenos Potreros de Romita, un viejo pueblito de los alrededores, en donde no había más nada, que compró en 1902, don Edward Walter Orrin —empresario inglés dueño de un famoso circo—, gerente de la compañía Terrenos de la Calzada de Chapultepec, S. A., y que se convirtió en el primer fraccionamiento en forma en la Ciudad de México, edificando una privada para vivir con su familia en la de Mérida.

 La colonia cuenta con un total de 178 manzanas, siendo muy grande, en comparación con otras. Sus calles tomaron el nombre de ciudades y estados de la República; se dice que Orrin los eligió como remembranza de las giras que hizo con su circo por todo el país.

La colonia Roma se distinguió por sus magníficas residencias y espléndidos edificios de apartamentos, por sus avenidas y por la calidad de sus servicios públicos —alumbrado, pavimentos, jardines—, apartamentos «que dieron a la ciudad la sensación de ser moderna». Conviene destacar que los estilos arquitectónicos preponderantes en la colonia Roma tradicional fueron tres: el Art Nouveau, el estilo ecléctico, el Art Déco y el racionalismo europeo.

 El terremoto de 1985, derrumbó numerosos inmuebles contemporáneos, como la obra del arquitecto Mario Pani Darqui, el emblemático Centro Urbano Presidente Juárez. Se conservan aún alrededor de 1,500 inmuebles convertidos ya en monumentos artísticos. En el aspecto social, fue residencia de numerosos personajes: Álvaro Obregón, Fernando del Paso, Pita Amor, Sergio Pitol y Ramón López Velarde; Andrea Palma, María Conesa, Enrique Alonso (Cachirulo) y Leonora Carrington. Además, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs, poetas del movimiento beat, habitaron estas calles.

En los años noventa renació al establecerse en ella una serie de galerías de arte, librerías, museos y escuelas; a partir de entonces se inclina por seguir desarrollando un perfil cultural.

Sitios de interés

El antiguo micro-barrio conocido como la Romita, ubicado a sólo unos metros del Eje Vial Cuauhtémoc. En un ambiente típico de plaza de pueblo, en la Romita encontrarás el Templo de Santa María de la Natividad o de San Francisco Javier, del siglo XVII. En sus potreros se trazó la actual colonia Roma, por lo que la Romita resulta ser “como su mamá”.

Atraviesa el Parque Pushkin y llega a la avenida Álvaro Obregón, considerada como el Paseo de la Reforma de los romanos; los árboles del camellón central y sus fuentes de cantera te invitan a caminarla pausadamente. A sus costados sobreviven algunos comercios de tradición, como Los Bisquets Bisquets Obregón que seguramente conoces, y varios edificios históricos de su primera época, como la Casa del Poeta Ramón López Velarde; el Parián, antiguo mercado local; el Edificio Francia; y un par de hermosas casas en los números 161 y 163. Tres notables inmuebles de estilo art nouveau se ubican cerca de esta avenida, dos edificios en la esquina de Mérida y Guanajuato, y una casa en la calle de Chihuahua 78; ¡no te los pierdas!

La calle de Orizaba es un recorrido obligado; a lo largo de su trayecto (de sur a norte) te sorprenderás con algunos de sus mejores sitios e inmuebles. Empecemos con la Plaza Ajusco; el Instituto Renacimiento, colegio tradicional que ocupa un pintoresco castillo de tabique; la legendaria nevería La Bella Italia, donde podrás saborear exquisitos helados; el elegante Edificio Balmori; la Casa Lamm, centro cultural y escuela de arte con una gran librería; la Plaza Río de Janeiro; la famosa Casa de las Brujas, edificio de apartamentos con su remate cónico que le da ese sobrenombre; la Parroquia de la Sagrada Familia; y la residencia de estilo neocolonial que aloja a La Casa Universitaria del Libro UNAM. 

Si quieres sentir la atmósfera que tenía esta colonia en sus años de esplendor, camina tranquilamente por la calle de Colima, entre Jalapa y Tonalá, y por la de Tonalá, entre Colima y Durango, donde encontrarás un conjunto de bellas casas afrancesadas así como frondosos árboles. Se dice que en la casa número 43 de la calle de Jalapa, el general Juan Barragán, brazo derecho de Venustiano Carranza, salvó su vida al escapar por la azotea, camino de ser fusilado en 1920.

La Procesión del Silencio

Justamente desde el Templo de la Sagrada Familia, es donde parte la Procesión del Silencio, es la fiesta más arraigada entre los vecinos de la colonia Roma.

Esta festividad tradicional de la zona, se realiza el viernes de Semana Santa, y tiene por objetivo, conmemorar el entierro de Jesús, de acuerdo a las tradiciones católicas. La Procesión del Silencio es una lenta caminata, ordenada y fervorosa que se realiza llevando velas en las manos, y en la cual los feligreses demuestran mucha fe y apego a sus creencias.